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Impuestos de autónomos y PYMES para principiantes

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Cuando decidimos abrir un negocio siempre nos asaltan dudas acerca de qué impuestos son los que vamos a tener que pagar, y si vamos a poder atenderlos. En este  artículo vamos  a exponer brevemente (todo lo que pueda) los impuestos con los que Hacienda  suele gravar la mayoría de los negocios. No vamos a tratar los impuestos  propios de inicio de actividad (licencias de apertura, licencias de obras, IBI, etc), sino aquellos a los que debemos hacer frente periódicamente con la Hacienda Pública por ejercer una actividad.


Dependiendo de la forma en la que nos hayamos dado de alta, los impuestos cambian un poco. Concretamente nos referimos a si te has constituido como autónomo, o como sociedad (hay otras formas intermedias de constituirse, pero escapan al sentido de este artículo, por lo que preferimos obviarlas). A groso modo, los impuestos en España que afectan a las actividades son los siguientes:

  • Impuesto sobre la Renta de las personas físicas (IRPF). Si te has dado de alta como autónomo
  • Impuesto sobre sociedades. Si te has dado de alta como sociedad mercantil (ojo, en nada tiene que ver con las sociedades civiles)
  • Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). En ambos casos debes dar buena cuenta de este impuesto.

Tanto en el caso del impuesto de la Renta, como en el de sociedades, el concepto que grava es el de los beneficios, es decir, que pagas en función de lo que ganas. Ambos impuestos se presentan una vez al año, pero Hacienda obliga a hacer una serie de “pagos a cuenta” durante el año. En el caso de los autónomos los “pagos a cuenta de IRPF” se presenta por trimestres (enero, abril, julio y octubre) cobrando el 20% del beneficio obtenido hasta la fecha del trimestral. Es decir, si a 30 de marzo de 2013 mis ingresos del año superan a mis gastos en la cantidad de 1000 €, en abril deberé pagar a cuenta del IRPF la cantidad de 200 €.

Sin embargo, los “pagos a cuenta del Impuesto de Sociedades” se realizan en función del beneficio obtenido el año anterior (esto es la regla general, porque existe otra forma de realizar los pagos a cuenta que se asemeja al de los autónomos, pero las sociedades no suelen acogerse a ella, ya que a es menos beneficioso que el sistema “tradicional”), presentándose en abril, octubre y diciembre. Se pagará a cuenta un 18% de la cuota integra del Impuesto de Sociedades que, a fecha de la presentación del trimestral, hubiera vencido. Es decir, para el pago a cuenta del mes de abril de 2013, tomaremos como base para aplicar el 18% el impuesto de sociedades que se presentó en Julio de 2012. En diciembre de 2013, como ya se ha presentado el Impuesto de sociedades en Julio de 2013 habrá que tomar este, para el cálculo de la cuota de pago a cuenta del Impuesto de Sociedades.

El IVA es un impuesto obligatorio que grava el consumo, y lo paga el cliente final, ya que el empresario está obligado a repercutir (cobrar) el impuesto en las ventas que realice. Con esto nos referimos a que la empresa o autónomo NO paga IVA (ya escucho jaleo de fondo…). Lo que ocurre que el empresario hace de recaudador de hacienda (por llamarlo de forma coloquial) y cada trimestre (enero, abril, julio y octubre) entrega a hacienda lo que ha cobrado por este impuesto a sus clientes. Por tanto ese 21% (por norma general) que cobra el empresario no es suyo, sino de hacienda. Alguno me dirá que a las empresas y autónomos pagan el IVA de lo que compran, porque sus proveedores se lo ponen en las facturas… y es así, pero ese IVA que están pagando a sus proveedores, se lo deducirán del IVA que han cobrado a sus clientes , entregándole a hacienda solo la diferencia. Ejemplo:

 IVA

Para acabar, y si habeis llegado hasta aquí con los conceptos anteriores claros, hablaremos de otros “pagos a hacienda” que normalmente realizan los empresarios trimestralmente, pero que no son impuestos propiamente dicho, ya que, al igual que en el IVA, los empresarios actúan de “recaudadores de hacienda”. Nos referimos a las “Retenciones”. Por ejemplo, si donde desarrollais vuestra actividad es un local alquilado, en la mayoría de los casos comprobareis, que no estais pagando toda la cantidad que debierais pagar al arrendador. Si habeis negociado un alquiler de 400 € debreis pagar al arrendador 400 € más IVA, es decir, 484 €. Sin embargo, en la factura aparece un nuevo concepto, la retención, que actualmente, en el caso de los alquileres es del 21% (no lo confundais con el IVA) y que os está reduciendo el pago final al arrendador: 400 € + 21% de IVA (84 €) – 21% de retención (84 €) = 400 €, ¡que bien!, me están regalando 84 €…. nooooo, esos 84 € se lo teneis que pagar a hacienda en el siguiente trimestre de liquidación (enero, abril, julio o octubre). De nuevo haceis de “recaudador de hacienda” pero en este caso, en vez de recaudador del cliente final, haceis de recaudador del arrendador. Por lo tanto, haceros a la idea de que el alquiler os cuesta 484 €, que es la realidad, y apartar esos 84€ que debes dárselos a hacienda.Igual ocurre con otras retenciones (descuentos), como pueden ser las de personal, las de facturas de profesionales, etc. en vez de pagárselas a ellos las debeis “recaudar” y dárselas a hacienda.

Resumiendo, si nos preguntais, qué es lo que paga un empresario a hacienda, lo que tenemos que contestaros es que solo paga por los beneficios obtenidos en su actividad. El resto de conceptos que pagan a hacienda, el empresario actúa de “recaudador”, ese dinero que tienen no es suyo, sino de hacienda, que evidentemente lo reclamará. Si tenéis ese concepto claro y separáis vuestras cuentas de las de hacienda, no os costará afrontar los pagos trimestrales.

Esperamos haberos aclarados algunos conceptos. En próximos artículos profundizaremos en muchas de las ideas que hemos hablado aquí. ¡¡¡Saludos a todos!!!